viernes, 1 de mayo de 2026

Escapada a los Montes Universales -III-: Ródenas.

El jueves 30 de abril, un día muy señalado en la Serranía de Albarracín nos tocó volver a la ciudad, no sin antes hacer alguna parada.
Después de la foto de grupo en la entrada de la Residencia de Tiempo Libre, bajamos desde los 1.450 metros de la altitud hasta los 1.314 metros de las parameras de Ródenas.
Esta fue la primera parada, en Ródenas. 'Rojo', como significa su nombre, la de las tierras y rocas coloradas.
Este término geográfico deriva del mozárabe, y está relacionado con el color roano. Es ese color que presentan los caballos roanos, mezclando manchas de color más claro con manchas de color marrón más sólido y oscuro.
Su topónimo designa también el pino de rodeno. Es el Pinus pinaster, más conocido por sus nombres comunes: pino resinero, pino negral, pino marítimo o pino gallego.
Este pino prefiere los suelos ácidos, silíceos y pobres, los que predominan en zonas de piedras rodenas, terrenos areniscos rojizos.
En esta excursión, los andarines han recorrido sendas que no hemos ollado otras personas más sedentarias.😄
Hemos paseado por el pueblo admirando sus casas rojizas, las casonas, como Casa Julianes, nos hemos acercado a La cisterna o como se conoce en el pueblo: El Aljibe. Es el pozo musulmán, muestra única rematada por una torrecilla coronada por una cupulita de hierro donde se recoge todavía agua conducida por canalitos labrados en la roca desde tiempos inmemoriales.
Unas estructuras únicas, de origen medieval, son los Lavaderos del Navajo. Son piletas individuales,
talladas en grandes bloques de piedra de rodeno, diseñadas para lavar la ropa según su  tamaño, utilizando el agua de un manatial.
Algunos ejemplares independientes se pueden observar en los jardines que rodean el Restaurante.
Con los buenos oficios de Fina, la Jefa de la expedición, que consiguió localizar a la custodia de la llave de la parroquia y un guía local, un señor de unos 96 años, de mente lúcida y conocimientos incalculables sobre la historia de la población y de la iglesia, visitamos la iglesia parroquial de Santa Catalina y disfrutamos de las explicaciones de Carlos Joaquín Muñoz Julián, este rodenero Alcalde emérito, buen conocedor de su tierra tanto que incluso tiene publicaciones sobre ella.
No podíamos abandonar Ródenas sin probar el inmejorable queso de Ródenas, que luce con orgullo el nombre de uno de sus monumentos más originales: El Aljibe. Queso artesano de leche de oveja con distintas posibiliades para elegir: tierno, semicurado o curado. Nosotros nos decantamos por el  de maduración más tierna. Y ¡Es genial!
-Jedrea + Margalló-

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