Ha llegado el momento terrible de la crucifixión.
Clavado en la cruz con cuatro clavos de hierro. Le taladran las manos y los pies.
Levantan la cruz en alto. El cuerpo de Cristo queda entre el cielo y la tierra. Pende de los clavos y se apoya en un saliente que hay a mitad del palo.
En la parte superior, ponen el título o causa de la condenación.
El espectáculo mueve a compasión a quienes lo contemplan y son capaces de nobles sentimientos.
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