¡Qué recuerdos más
bonitos! Esos que me vienen a la memoria en este día tan señalado del Sermón de
las Tortillas.
Así llamamos aquí
al martes de Pascua, que es cuando se celebra esta.
De mi juventud me
asaltan todo lo que hacíamos en esa fecha, donde nos reuníamos unas diez
parejas y con nuestra cesta en donde llevábamos la merienda de todos. En
realidad era lo poco que nuestras madres podían ponernos, ya que hasta el pan
escaseaba entonces.
Solíamos ir a la granja y ese día nos acompañaba un señor ciego que tocaba el acordeón.
Solíamos ir a la granja y ese día nos acompañaba un señor ciego que tocaba el acordeón.

Y, otras veces,
al río Seco o una chopera en las Atarazanas. En estos dos sitios poníamos una
cuerda larga y fuerte, para formar un columpio, y teníamos prohibido ponernos
enfrente del columpio, porque entonces les veíamos las piernas y la ropa
interior a nuestras compañeras. Cosa nada decorosa, ya que algunas eran
hermanas de los componentes de la peña.
Cuando nos
parecía, sacábamos nuestra merienda, hacíamos intercambio de bocadillos, que
devorábamos en un periquete.
Y una vez
terminada la merienda, todos cantando, retornábamos hacia la ciudad, hasta que
llegábamos al horno de Torres, hoy día 'Galindo', que esta después de pasar el
Puente de la Reina y a bailar allí, entre los sacos de la harina.
Lo pasábamos muy bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario